I
Estas ahí en el punto más exacto del paralelogramo.
No tengo reparos en decir que te amo, mientras
un matemático sombrea la parte más oscura de tus años y
yo quieto y al otro lado: el mundo sigue rodando.
Necesito ir al otro piso para mirarte un
poco más alto.
Quiero destruir los versos más amargos para que
ninguno llegue a tus manos.
Son más de las once y un grito ahogado se
escucha en lo
más lejano.
Cuando estás cerca de mi lado, con tu
invisible respiro, pareces
un ser inmaculado.
Sigo aun en este cubo que carece de versos y
donde abundan números insospechados.
El lodazal se ha desvanecido, cruza por
favor tus
pies delicados sobre el piso.
Tú sabes que aun no puedo salir de este sitio.
Tú sabes que soy fugitivo, que recorro
caminos innecesarios para
llegar a mi destino, que no puedo atravesar los auténticos caminos hasta que el
divino me lo haya permitido.
Lo que no sabes es que estamos en este
mismo polígono, en este
extraño laberinto, en este recinto cautivo rodeado de vacíos.
Tus lentes matutinos aquella vez no
divisaron mi delirio.
Tus oscuros cabellos, extendidos más allá
de tus senos, no asomaron un grito por mis sueños.
II
Ya eres la flor que cultivó el anterior otoño
,
apartada del frio del invierno , del olvido .
Jocunda ante cualquier capullo retoño
Absorta ante miles de versos que nombro .
Ya eres el gozo que elevó el tórrido verano
,
Indicio correcto de un corazón tan ufano ,
Razón gemela de un sentimiento humano ,
Alimento unitario de suelo inmaculado .
VIII
Vigilante hasta que te muevas sola
IX
Cabal imagen que renueva frenesís .
Escrito por Guillermo Salvador Saldarriaga
.